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Los Períodos Sensitivos 

 
 
Son aquellas etapas de la vida en que las personas tienden con mayor facilidad a realizar determinada acción. Hay momentos en la vida en que es más fácil aprender idiomas, coger hábitos para ser más ordenados, etc.
 
El Optimist estimula el aprovechamiento de estos períodos sensitivos para estimular y aprovechar el aprendizaje de los niños.

El conocer los períodos sensitivos de nuestros hijos e incidir en aquellas cuestiones en que nuestro hijo está más predispuesto a ello, puede ser de una gran ayuda, pues cogerá un hábito casi sin darse cuenta. Por ejemplo, un niño de cuatro años es capaz de aprender la lengua materna o incluso más idiomas sin esfuerzo y con la mayor naturalidad, ya que está viviendo su período sensitivo de hablar. Como dice Fernando Corominas, cuando todos los sentidos están predispuestos a llevar a cabo esta función, lo aprenderá sin querer, como un juego más y con la perfección de un nativo.

Los períodos sensitivos son los mismos para todos, aunque puede variar algo la duración en el tiempo. Seguidamente, y a modo de resumen, exponemos los períodos sensitivos en algunos temas:

Música: El período sensitivo abarca desde, incluso antes de nacer, hasta los tres años y medio. Los expertos recomiendan que durante el embarazo la madre escuche música clásica, incluso poniéndose el aparato a la barriga. Los ritmos de la música clásica ayudan mucho a ordenar el cerebro del bebé.

Andar: El período sensitivo para aprender a andar sin esfuerzo va desde los siete u ocho meses hasta el año y medio.

Equilibrio: En este caso, el período sensitivo es de los tres a los cinco años. Durante esta etapa es cuando puede aprender con gran facilidad a ir en bicicleta.

Deportes: El período sensitivo es desde los seis a los doce años. Es cuando hay que incidir en ellos para que cojan afición a algún deporte. Si cogen el hábito durante esta etapa es más fácil que de mayor sigan haciendo deporte, apenas sin esfuerzo.

Hablar: El período sensitivo del hablar va desde el primer año hasta los cuatro.

Idiomas: Desde el primer año hasta los ocho. En este sentido, no es baladí la defensa que desde AFA Educación se ha hecho del modelo trilingüe en las escuelas. Los niños ya pueden aprender desde infantil un idioma extranjero con una gran facilidad.

Memoria: Para incientivar la memoria la mejor etapa es desde los dos años hasta los ocho. Es el momento de organizar juegos que desarrollen la memoria de nuestros hijos.

Leer: El período sensitivo de la lectura es desde los tres años a los ocho. Si conseguimos aficionar a la lectura a nuestros hijos durante estos años, habremos logrado un lector para el resto de su vida.

Escribir: El período sensitivo del escribir va desde los cuatro años hasta los nueve.

Cálculo mental: En este caso es desde los tres hasta los diez años. Es el momento de aprender las operaciones aritméticas y para hagilizar la mente.

Orden: Es uno de los caballos de batalla en todas las familias. Pues bien, el período sensitivo del orden va desde el medio año hasta los cinco. Hemos de aprovechar durante este tiempo para enseñarles algunos hábitos de orden. Ya podemos enseñarles a guardar los juguetes, a colocar la ropa sucia, a arreglar el baño, etc. siempre a su nivel. Si conseguimos que sean ordenados en esta época, lo serán siempre. 

Sinceridad: Desde los tres a los nueve años están más predispuestos a la sinceridad. Es muy importante enseñar a los hijos a no decir mentiras. NO se pueden tolerar, en absoluto, las mentiras. Nuestro hijo debe llegar a ser incapaz de mentir. La sinceridad es la base de la confianza entre los distintos miembros de la familia. Si no hay sinceridad, la familia se destruye.

Obediencia: El período sensitivo de la obediencia va desde los cuatro años hasta los diez. Es otra de las cuestiones fundamentales en la familia. Los padres han de ejercer de padres y los hijos de hijos. Es un error el padre-amigo-colega. Por tanto, se ha de enseñar a los hijos a obedecer, y que mejor que aprovechar estas edades (de 4 a 10 años) para que lo tengan más fácil. 

Generosidad, laboriosidad, responsabilidad: El período sensitivo va desde los siete años a los doce. Hay que incidir en estos puntos durante este tiempo.

Solidaridad y justicia social: De los 14 a los 20 años. Son los años en que se preocupan más del tercer mundo, de los temas ecológiocs, etc.

Prácticas de piedad: Desde el medio año hasta los ocho, los creyentes debemos aprovechar para que nuestro hijo aprenda las oraciones básicas y adquiera unos hábitos cristianos, tales como el bendecir la mesa, rezar alguna oración antes de acostarse, una vez hecha la primera comunión, ir a Misa, etc.

Amistad: El período sensitivo abarca desde los doce años hasta los diecisiete. Es el momento de hacerles entender el valor de la amistad, de la ayuda mutúa, es cuando se crean las grandes amistades, etc.

Templanza: También se puede incidir para adquirir la virtud de la templanza, desde los doce a los diecisite años. Es cuando pueden aprender a comer con moderación, a hacer algún sacrificio, etc.

Hemos expuesto algunas pinceladas sobre los períodos sensitivos que pueden ayudar a que nuestros hijos sean más ordenados, tengan más memoria, sean sinceros, etc.

Si a alguno de nuestro hijos ya se le ha pasado el período sensitivo, no implica por ello, que ya no pueda adquirir ese hábito que nos habíamos propuesto. No. Le será más difícil y le supondrá más esfuerzo, pero se puede conseguir sin ningún problema.